Tiempos de zozobra
Reflexiones en torno a comentarios en ‘El País’

Tiempos de zozobra es una obra de reflexión crítica de Frances Ferrandis sobre la realidad contemporánea que analiza los grandes desafíos que amenazan al mundo actual. El libro no adopta la forma tradicional del ensayo, sino que se construye a partir de unos 700 comentarios elaborados por el autor sobre noticias, columnas y artículos publicados en la edición digital de El País a lo largo de poco más de un año. Mediante este formato fragmentario, el autor articula una mirada coherente y crítica sobre los procesos políticos, tecnológicos y medioambientales que generan desconcierto en nuestras sociedades.

Llega a las librerías el 19 de marzo (Última Línea). En MálagaInfo publicamos un adelanto.

El contenido de los comentarios se centra fundamentalmente en el análisis y en la crítica de los que, a todas luces, se han convertido en algunos de los grandes problemas que acechan a la humanidad en estos momentos: el avance del totalitarismo en la política a escala planetaria (con una concreción especial en la nuestra); los desafíos y la incertidumbre que genera el despliegue vertiginoso de las nuevas tecnologías (particularmente el de la inteligencia artificial); la amenaza incuestionable del cambio climático; las confrontaciones territoriales, bélicas, económicas y políticas que ensombrecen nuestros días… Ahora bien, la mayor parte de los comentarios se organiza alrededor del resurgimiento del totalitarismo y la amenaza de un nuevo fascismo, en consonancia con algunos de los acontecimientos que últimamente han alterado la política global (la irrupción de Trump, el avance de la extrema derecha en Occidente, el genocidio en Gaza…) y la local (la gestión de la dana en Valencia, el envalentonamiento de la extrema derecha, el viraje hacia posturas reaccionarias de la derecha conservadora…).

El autor plantea una gran paradoja: tras décadas en las que parecía que se consolidaban la democracia liberal, el estado del bienestar y los valores heredados de la Ilustración, asistimos ahora a un avance preocupante de la sinrazón, el autoritarismo y la erosión de derechos y libertades. La confianza casi inercial en que el progreso democrático estaba garantizado ha conducido a descuidar su fortalecimiento, especialmente en lo relativo a la redistribución justa de la riqueza. Las desigualdades enquistadas, la precarización laboral y la percepción de abandono por parte de las élites políticas han generado frustración, nihilismo e individualismo. En ese caldo de cultivo prosperan las fuerzas reaccionarias, que explotan el descontento mediante estrategias bien definidas: simplifican problemas complejos señalando culpables identificables (inmigrantes, progresistas, minorías…) mientras evitan cuestionar a las élites económicas; manipulan emociones primarias como el miedo y la rabia; construyen la dicotomía “nosotros contra ellos” para cohesionar a sus seguidores; desacreditan a los medios tradicionales y al conocimiento experto; y difunden una narrativa mítica de un pasado idealizado que habría sido corrompido por la globalización y el igualitarismo. Las redes sociales desempeñan un papel crucial en esta dinámica, amplificando mensajes simplificados y provocadores que debilitan el pensamiento crítico.

En este contexto emerge con fuerza la figura de Donald Trump, cuya irrupción simboliza, para el autor, un auténtico “tsunami” político. A su alrededor se agrupan magnates tecnológicos y pensadores neorreaccionarios que promueven una visión del poder basada en la fuerza, el desprecio por los contrapesos institucionales y la subordinación de la democracia a intereses corporativos. Figuras como Elon Musk, Peter Thiel o J. D. Vance aparecen como representantes de una alianza entre poder político, económico y tecnológico que amenaza con consolidar un nuevo feudalismo global.

El autor sostiene que, desde la Segunda Guerra Mundial, el mundo ha hecho frente a crisis económicas, sanitarias y bélicas de gran magnitud, pero nunca a un ataque sistémico tan profundo contra los fundamentos de la civilización democrática: el respeto a la ley, el equilibrio de poderes y los derechos humanos. A ello se suman dos amenazas adicionales: el desastre medioambiental y el desarrollo desregulado de las nuevas tecnologías, especialmente de la inteligencia artificial. Las grandes corporaciones tecnológicas (como Google, Apple, Meta, Amazon, Microsoft, Nvidia…) concentran un poder sin precedentes y tienden a alinearse con intereses políticos que evitan controles regulatorios efectivos.

El libro describe la expansión internacional de este nuevo despotismo como un proceso de neocolonialismo político, económico y tecnológico. Líderes como Donald Trump, Vladimir Putin, Viktor Orbán, Javier Milei o Benjamin Netanyahu encarnarían distintas variantes de este avance reaccionario. El modelo se basa en la polarización, el desprestigio de instituciones independientes y la concentración del poder.

En España, el análisis se centra en la convergencia entre el Partido Popular y Vox. El autor argumenta que la ultraderecha será decisiva en la configuración política futura debido a la cesión progresiva del PP ante postulados reaccionarios que ya se está manifestando en diversas comunidades autónomas. Incluso sin la participación de Vox, el caso de la Comunidad de Madrid, bajo el liderazgo de Isabel Díaz Ayuso, se presenta como paradigma de políticas neoliberales radicales: reducción del gasto social, debilitamiento de servicios públicos, ataques a la universidad y polarización constante. Asimismo, se critica duramente la gestión de la dana de finales de 2024 en Valencia, señalándola como muestra de irresponsabilidad política y posterior instrumentalización partidista.

Otro eje fundamental del libro es el impacto del “tsunami tecnológico”. La inteligencia artificial representa la mayor revolución tecnológica de la historia, con un potencial transformador inmenso, pero también con riesgos considerables. El autor advierte de la falta de regulación global y de la posibilidad de que la concentración de datos y capacidades tecnológicas otorgue a gobiernos y megacorporaciones un poder desmedido para influir en comportamientos, mercados e incluso elecciones. Se plantea incluso el escenario, todavía hipotético, de sistemas autónomos capaces de escapar al control humano. Más allá de la especulación futurista, el texto subraya efectos ya visibles del uso de las nuevas tecnologías, como son alteraciones en la atención, la memoria y la capacidad de concentración, especialmente en niños y jóvenes. Las plataformas digitales emplean mecanismos diseñados para generar adicción (scroll infinito, notificaciones constantes, algoritmos personalizados, ausencia de “final” en las series…) explotando circuitos neuronales asociados a la dopamina. El resultado es una modificación acelerada de patrones cognitivos y emocionales, con incremento de ansiedad, depresión y sensación de aislamiento.

Finalmente, el libro aborda la crisis medioambiental como amenaza existencial. A pesar de la evidencia científica sobre el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación de recursos, crece el negacionismo impulsado por intereses económicos y fuerzas políticas reaccionarias. Acuerdos internacionales como el Protocolo de Kioto, el Acuerdo de París, la Agenda 3030… han visto mermada su eficacia por falta de compromiso vinculante. Con el ascenso de gobiernos negacionistas, las perspectivas de frenar el deterioro ecológico se vuelven cada vez más sombrías.

En conjunto, Tiempos de zozobra dibuja un panorama inquietante: la convergencia entre autoritarismo político, concentración tecnológica y crisis ambiental configura una distopía en estado de gestación. El libro es, ante todo, una llamada de alerta frente a la complacencia democrática y un llamamiento a reforzar las instituciones, el pensamiento crítico y la responsabilidad colectiva antes de que el deterioro sea irreversible.

La que sigue es una pequeña muestra de esos comentarios.

 

Iker Seisdedos: «Trump redobla sus ataques a los medios y a la libertad de expresión tras el asesinato de Charlie Kirk». 19/09/2025

Las dictaduras comienzan silenciando las bocas y acaban atenazando los cuerpos o eliminándolos.

 

Juan José Millás: «El ramal de Putin». 26/09/2025

[A propósito de la Asamblea General de la ONU celebrada el 23 de septiembre para conmemorar el 80.º aniversario de su fundación.]

Llegó el monstruoso Trump a la Asamblea General de la ONU, insultó a los presentes, se proclamó dios una vez más, defecó en la casa que le acogía y nadie tuvo el coraje de decirle que a la casa de todos no se va a ofender ni a excretar, ni mucho menos a dar órdenes. El demente abandonó el lugar afirmando que su triunfo ante los asistentes y el mundo entero había sido histórico, y, como si se aliviara de los gases que le había producido la comilona que se había regalado en la asamblea, pidió cárcel para quienes habían roto un par de vasos preparando la mesa. Es lo que tienen los dioses, y lo que tienen los corderos.

 

Azahara Palomeque: «La memoria de los saberes perdidos». 25/11/2025

Tan solo hace 50 años que desapareció el dictador y parece que hayamos olvidado el desierto cultural y humano que su máquina castradora creó y el vacío que generó su concepción patriarcal del estado. El alfeñique uniformado se apoderó de las libertades de un pueblo y lo sometió a su cetro y a su dios, sembrando de resentimiento y de carencias a dos generaciones que lo padecieron y amputando los brotes que del árbol patrio se afanaban por emerger. Y para sorpresa de muchos, llegan nuevas hordas de ignorantes y de engallados que se proponen volver a ese pasado oscuro y frío del ordeno y mando, de la tosquedad cultural y de la arrogancia ante quienes definen como enemigos. Pretenden apoderarse de nuevo de “su” patria para que el resto claramente sepa quién manda aquí.

 

El Roto: «Rebuzno». 19/10/2025

[La ilustración de El Roto, titulada “IA”, muestra un asno profiriendo un sonoro “IIAAAA”.]

Magnífica la alegoría que hace El Roto de lo que la inteligencia artificial está provocando en el ser humano: en lugar de potenciar el intelecto, lo que hace es robustecer la estupidez. La única alternativa sería regresar a la inteligencia natural para desasnar a la humanidad, pero podría ser ya demasiado tarde: los urdidores del futuro han sembrado el planeta de algoritmos para construir la mazmorra global que nos obligará a corear al unísono la proclama que se muestra en la ilustración: “IIAAAA, IIAAAA, IIAAAA”.

 

Celia Castelló / Ricardo Sobrino: «Las bolsas europeas se hunden más de un 4 % y el S&P 500 limita las caídas en una sesión enloquecida». 07/04/2025

Los tres elementos que fundamentalmente definen el capitalismo son: la voracidad, una realidad indiscutible que es la que lo hace viable; la idea de que el ser humano es egoísta por naturaleza, una verdad infundada que pretende justificar la querencia por el acaparamiento; y la metáfora de la mano invisible, una falacia embaucadora (la búsqueda del beneficio propio conduce al bienestar de la comunidad) cuyo fin no es otro que negar sin ningún tipo de fundamento los desmanes de la depredación.




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