En una ocasión estaba reunido con el director de un medio de extrema izquierda, famoso por tratar de extorsionar a los políticos con la amenaza de ‘ir a por ellos’ si no le ofrecían publicidad institucional.
Hay dos tipos de mentiras: las que dicen cosas que no son verdad, a sabiendas de que no son ciertas; y las que cuentan medias verdades sabiendo que se interpretará lo contrario
Le dije que en periodismo había dos tipos de mentiras: las que dicen cosas que no son verdad, a sabiendas de que no son ciertas; y las que cuentan medias verdades sabiendo que el lector va a interpretar todo lo contrario a lo que objetivamente es cierto. Casi se levanta diciéndome «¿me estás llamando mentiroso?», a lo que me apresuré a responderle que él era de los que decía verdades a medias. Por eso es que nunca perdía los pleitos que le ponían, porque siempre había algo de verdad en sus afirmaciones.
En el canal de Alvise hay mucho de verdad, pero no está toda la verdad ni todo es verdad
Sobre el conocido activista Alvise —ahora eurodiputado— se ha dicho en muchas ocasiones que alimenta su canal de Telegram con bulos. Que casi todo es mentira. Y esto en sí mismo ya es una mentira, pues en su canal hay mucho de verdad, aunque no está ni toda la verdad ni nada más que la verdad.
Yo confieso que durante mucho tiempo me he informado en su canal de noticias sobre corrupción. He de reconocer que su seguimiento al ya olvidado Tito Berni, lo hacía en una etapa en la que ningún medio le prestaba atención a esa asquerosa presunta trama de corrupción.
Alvise también se adelantó al señalar la trama de Ábalos, Koldo, Aldama. Incluso señaló una relación del ministro Óscar Puente con el ex presidente del Zamora, incluyendo algún disgusto muy personal para el ministro. Era una época en la que los grandes medios tildaban esas líneas de investigación de teorías conspiranoicas. Pero la verdad ha sido muy dura, y ahora sabemos que fue todo un adelanto de información sobre una trama de corrupción del PSOE que aún no sabemos hasta dónde puede llegar.
Su golpeo a casos no solo de la izquierda, sino también del Partido Popular —con señalamientos claros a altos dirigentes como Elías Bendodo— y de Vox —su mayor competencia electoral— daba cierta imagen de una transversalidad que en realidad no existe si vemos sus propuestas y sus discursos en los mítines.
En el cartel que ilustra esta noticia hay varias mentiras
Pero ahora ha pisado un terreno que conozco muy bien, el del mundo del libro, pues llevo más de 25 años de editor. En el cartel que ilustra esta noticia hay varias mentiras. Y se trata de mentiras de algo que no le han contado, sino que él es la misma fuente primaria: su libro. No hay posibilidad de errores de ‘teléfono roto’. Dice a la semana de la publicación de su libro:
Un editor serio y ético solo saca nueva edición si lleva cambios sustantivos de contenido
Respondo a cada uno de esos puntos:

No dudo que Devuélveme mi país e un éxito en Amazon. Y lo sería también en las librerías si su autor hubiese publicado en una editorial. Créanme, esos boicots absolutos no existen. En todo caso son parciales. Pero en unos momentos donde vender un libro es de lo más difícil del comercio, no habría habido boicot si el libro hubiera tenido la oportunidad de ir a las librerías por los canales establecidos. Y lo digo por experiencia. En una editorial que dirigí entre 2004 y 2015 publiqué al ‘innombrable’ Ricardo de Sáenz de Ynestrillas. Mi distribuidora me dejó tirado y tuve que buscarme otra sobre la marcha, pero aun así fue el libro más vendido de mi editorial hasta que en 2013 publiqué otro libro proscrito por separarse de la versión oficial de los atentados del 11M: Las cloacas del 11M. Y sin ir más lejos, en noviembre del año pasado publiqué a otro censurado mediáticamente: Luis Rubiales. Pues no solo es el libro más vendido de mi actual editorial sino que nos abrió canales antes inexplorados por esta pequeña editorial: Alcampo, Carrefour, Eroski, Relay (estaciones AVE)…
Como editor no necesariamente publico libros con los que comulgo ideológicamente, aunque casi siempre se acaba creando una buena relación editor-autor. Procuro acertar —y muchas veces no lo consigo— en libros que se vendan bien. Por eso mismo habría estado encantado de publicar el libro de Alvise: porque tiene madera de bestseller, y sé que se vendería en librerías y hasta en las cadenas que él dice que le censuran. Y no soy ningún editor estrafalario, con lo que supongo que no sería el único encantado de haberle publicado.
Alvise trata de mostrarse como transversal, pero al final siempre pica con tics de la extrema derecha: unos ricos progres quieren que los blancos cristianos no tengamos hijos para ser sustituidos por negros y musulmanes; las mascarillas y los confinamientos no sirvieron para mitigar el covid; hay trampas electorales siempre en contra de candidatos ultras… Y el victimismo: todos van a por él, porque es el justo.
Critico duramente el vacío de información que le hacen casi todos los medios a quien ha sacado 800.000 votos que le han dado 3 eurodiputados; en Aragón se ha quedado a las puertas pero los medios dedican más tiempo a Podemos, con la tercera parte de los votos de SALF. Pero no entiendo cómo hasta de una buena noticia (sus buenas ventas) es capaz de lanzar otro mensaje victimista, además lleno de mentiras.
Y si pillo a un político que miente hasta en lo trivial, ya saben… la primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez la culpa será mía. Ahora dice que Amazon le censura. Pues con los antecedentes antes expuestos, ya no me lo creo.