Alfredo Fernández nació en 1994 en Puerto Real (Cádiz), es Técnico Superior en Gestión Comercial y Marketing y desde 2015 es concejal, primero con el PA y luego, con AxSí. Ha sido delegado de Cultura y Fiestas entre 2019-2022, en un gobierno de coalición con el PSOE. En 2020 fue nombrado coordinador local de AxSí en Puerto Real y en 2023, candidato a la alcaldía, consiguiendo cuatro concejales, siendo AxSí tercera fuerza política a nivel local.
– ¿Cómo llegó al andalucismo?
– Llegué en 2011, aproximadamente en el mes de abril, y de manera más formal fue a través de la primera mujer alcaldesa andalucista de Puerto Real, Maribel Peinado, a quien conocía a través de mi familia.
Todo fue consecuencia de un concurso de jóvenes periodistas en el instituto que el periódico El País organizaba a nivel nacional, y en el certamen de redacción, los periodistas hacían entrevistas. En el instituto en el que estudiaba se tendían a hacer al alcalde, y en Puerto Real llevaba gobernando 28 años consecutivos José Antonio Barroso, de IU.
Tenía familiares cercanos al PA que conocían a Maribel Peinado, y planteo hacer una entrevista a la candidata andalucista para cambiar la dinámica. Sabiendo que planteé eso, me pidió que la acompañase a los Comités de preparación de la campaña, animándome a formar parte de Juventudes Andalucistas. Acepto lo que me pide, que es formar parte de la organización de la campaña del partido, pasando a integrarme en la organización del PA a nivel local. A raíz de ahí, voy a los actos y conozco muchos municipios.
Conseguimos mayoría absoluta y, cuando alcancé la mayoría de edad, pasé a militar más activamente. Al año siguiente, siendo mayor de edad y miembro de Juventudes Andalucistas, ya con el PA en la alcaldía, formé parte del Comité Local del partido.
– ¿Cómo consiguió el PA la mayoría absoluta en un feudo de IU como Puerto Real?
– Hay muchos factores que nos dieron la mayoría absoluta. Uno de ellos fue el trabajo de calle frente a un gobierno que consolidaba su poder en el ayuntamiento y se hizo protagonista de una política viciada, tratando el pueblo como su cortijo. Tuvimos que explicar a los ciudadanos lo que había ocurrido, por lo que pasaban a tener una referencia, algo que no tendrían si no hubiésemos tenido a través de nuestra candidata una presencia física.
Estuvimos en todos los actos y asociaciones con un marco programático muy simple y claro sobre los asuntos en los que íbamos a trabajar desde el gobierno. A ello se sumó el desgaste político de IU tras 28 años de alcaldía, un contexto de crisis económica, los escándalos mediáticos del gobierno municipal y la falta de oportunidades laborales en el tejido industrial, del que Puerto Real es bastión.
– Una pregunta que suelo formular a los representantes de terceros partidos en un país tradicionalmente bipartidista como el nuestro es, ¿quién considera que ha sido el mejor presidente del gobierno y de la Junta de Andalucía?
– Es difícil de responder, ya que en tiempos de bonanza es fácil gobernar, y creo que el periodo más importante a nivel autonómico fue cuando el PA formó parte del gobierno de la Junta en la etapa de Chaves, desempeñando las consejerías de Turismo y Deporte, cuando se dio una proyección deportiva de nivel a Andalucía, de hecho, se conservan muchas marcas publicitarias de esa época del PA. Fue la primera vez que existió una consejería de Turismo y Deporte, siendo dotada de un presupuesto importante para darle proyección.
En el gobierno del Estado hubo una actividad parlamentaria importante en la etapa de UCD, cuando los andalucistas estuvimos representados en el Congreso y se desbloqueó la autonomía. Estos hitos se consiguieron cuando los andalucistas tuvimos mayor capacidad de influencia.
– Pero si tuviese que quedarse con uno de los presidentes del gobierno que hemos tenido a lo largo de la democracia, ¿por cuál se decantaría como el mejor o el menos malo?
– En mi casa se ha valorado mucho la política de Felipe González, que marcó un desarrollo importante de las políticas sociales, cuyos cimientos dieron frutos, y he crecido con una valoración positiva de lo que era el PSOE, que luego se ha perdido por intereses espurios, siendo eclipsada esa esencia por personalismos.
Matizo que no me quedaría con ninguno de los presidentes del gobierno, pero si tuviese que quedarme con uno, sería Felipe González.
– ¿Y de los presidentes de la Junta de Andalucía
– A nivel andaluz no me quedaría con ninguno.
– ¿Cuáles son sus referentes políticos nacionales e internacionales? ¿Hay políticos de otros partidos que admire?
– Me tiende a llamar la atención de los líderes políticos las ideas que plasman y los mensajes, pero luego, tristemente decepcionan. Es el caso de personajes de la izquierda que supusieron un soplo de aire fresco, como Yolanda Díaz con su defensa de los astilleros de Navantia en la Bahía y Ferrol, aunque ahora, como ministra de Trabajo, le ha dado la espalda a todos los trabajadores de nuestra industria.
Soy muy seguidor de los diputados del BNG dentro del bloque territorial, ya que el ejemplo de Ana Pontón en Galicia es el espejo donde deberíamos mirarnos. También citaría a Gabriel Rufián, que es un gran orador que defiende con claridad sus ideas y sabe transmitirlas, que es algo que pueden aplicar en otros territorios del Estado. Puedo citar a otros que están más al centro como Aitor Esteban (PNV) y otros magníficos oradores que hay en el Congreso pese a que algunos de ellos tienen ideas antagónicas a las mías.
A nivel internacional, diría que la política exterior está centrada en el europeísmo, y entre los políticos de otros estados destacaría a Macron por su mensaje más moderado, que apela un poco a la sensatez.
– Hay diferentes análisis al respecto que lo achacan a diferentes razones, por lo que quisiera conocer su opinión, ¿cuáles fueron las causas de la desaparición del PA como partido?
– El PA dimite ante el pueblo andaluz en 2015. Hubieron personalismos que afectaron al partido, sin que hubiese un relevo generacional, cuando había gente muy buena en las bases que podría haberlo hecho posible. Se necesitaban caras nuevas y jóvenes.
Otro factor fue la falta de concreción ideológica y una estructura definida para tener un rumbo único al margen de aspiraciones municipales.
Una tercera causa puede ser que la línea seguida no era la requerida en un contexto en el que el bipartidismo no ofrecía alternativas, lo que ayudó a que otras formaciones emergentes salieran a la palestra, refugiándose ese sentir en Podemos y Ciudadanos, que pusieron el foco sobre ese cabreo social. Esta realidad la pudimos ver de primera mano en Puerto Real, donde Sí Se Puede apareció tres meses antes de las elecciones, consiguió siete concejales y se hizo con la alcaldía.
– Cuando ha aludido a la falta de concreción ideológica del PA, ¿a qué se refiere? Hay personas que dicen no saber si el PA era de izquierdas, de derechas o de centro, ¿qué opina usted?
– El PA, estatutariamente, siempre se ha definido de centro-izquierda, aunque yo personalmente me considero más a la izquierda, de hecho, a Blas Infante no lo mató precisamente la izquierda sino al revés, pero creo que el problema radica en que hay personas que se aferran mucho a los cargos y al personalismo, viciando las instituciones como sucedió con IU en Puerto Real.
– El PA también recibía votantes de derechas, ¿no cree que AxSí no debería posicionarse a la izquierda sino adoptar una posición más centrista y transversal como el PA en la década de 1990 para representar mejor al conjunto de los andaluces y no sólo a los que son de izquierdas?
– El votante más de derechas es más conservador y apuesta por otras opciones que intentan darle tranquilidad, y nosotros rechazamos el actual modelo territorial porque no representa a los andaluces. AxSí constituye un nacionalismo lógico y abierto que no se escora a la izquierda férrea sino que aporta transversalidad.
– AxSí ha adoptado recientemente también el nombre de Andalucistas en su logo y sus siglas, ¿pretenden hacerse más reconocibles ante el electorado y apelar al que en su día fue el votante clásico del PA?
– Totalmente. Pensamos que la gente se identifica como andalucista, que es lo que nuestros Estatutos marcan y es la mejor definición, ya que la marca de AxSí como tal necesita un refuerzo que sólo puede venir a través de lo que nos identifica y nos une.
AxSí es un proyecto nuevo que nace de una plataforma, contando con una base social, porque hay muchas personas que buscan la papeleta andalucista y nos preguntan si AxSí es andalucista porque no conocen sus siglas. Pretendemos, por tanto, ocupar el espacio que todos ocupan, y si se fijan en ese espacio y se envuelven en la bandera andaluza es porque hay una oportunidad.
– De cara al futuro, ¿AxSí pretende concurrir en solitario bajo sus siglas o en coalición con otras formaciones como ha sido el caso de Andaluces Levantaos y Ahora Andalucía?
– Pretendemos sumar esfuerzos desde lo municipal porque desde abajo podemos crecer, y se va a intentar una estrategia común que abarque a todos los partidos con algún posicionamiento andalucista para consolidar un proyecto local. En las municipales fue bajo las siglas de UA (Unión Andalucista), y ésta va a seguir siendo nuestra estrategia local, en la que, además, hemos integrado a proyectos municipalistas como Foro Montellano o Los Barrios 100×100, así como otros que estuvieron en el PA pero no están en AxSí, como son los casos de Caniles y la Costa Tropical.
Vemos que Compromís es determinante en Valencia dentro de Sumar, que no representa los intereses de los valencianistas, y ambos pertenecemos a la Alianza Libre Europea (ALE). Pretendemos unirnos en el conjunto del Estado porque es en el Congreso donde se parte el bacalao y podemos defendernos del centralismo, ya que no podemos olvidar que el territorio más poblado es Andalucía.
– Habida cuenta de que el andalucismo, por definición, abarca a todos aquellos que tienen a Andalucía como horizonte político, aunando a aquellos que se sienten tan andaluces como españoles, más andaluces que españoles y sólo andaluces, ¿cómo se siente usted?
– Más andaluz que español, que es algo que debe venir concatenado. No rechazamos España, pero cuestionamos el modelo de Estado actual, apostando por un sistema federal porque en el actual no tenemos espacio.
Ser sólo andaluz es un sueño, por lo que tenemos que intentar ponernos de acuerdo con el Estado.
– La gran mayoría de los andaluces no son nacionalistas y se sienten tan andaluces como españoles, ¿no cree que Andalucía por Sí (AxSí) tendría más recorrido si fuese regionalista y no nacionalista y en lugar de renunciar a España, la abrazase también como formaciones exitosas al estilo del PRC y UPN?
– Realmente, AxSí nace con una base muy abierta a través de la aplicación del discurso infantiano “por los pueblos y la Humanidad” e intentamos articular un proyecto político muy integrador. El nacionalismo andaluz no es como el nacionalismo vasco o catalán, aunque mediáticamente nos trasladan lo negativo del nacionalismo que vemos.
Somos un territorio que se considera más español que andaluz, y para dar la vuelta a la situación en la que se encuentra Andalucía aparece la necesidad de una fuerza andalucista o nacionalista que se identifique con nosotros mismos y asuma lo que necesita para reivindicarlo, pues no queremos ser dentro del Estado más que nadie, pero tampoco menos.
– Para concluir, le planteo dos preguntas personales que tiendo a formular a todos mis entrevistados, comenzando por la más trascendental, ¿es usted creyente? ¿qué papel ocupa la religión en su vida?
– No me considero creyente, aunque soy muy respetuoso con las creencias de los demás, y por tradición familiar me han inculcado esos valores, que son importantes en mi entorno familiar, lo que no quiere decir que tengan que ser la tradición de cada nueva generación. Hay que respetar los valores y la dirección ideológica de las personas siempre que éstos se enmarquen en el respeto.
He ostentado en el gobierno la Delegación de Cultura, desde donde me he reunido y he participado en cuestiones relacionadas con la religión católica, de hecho, las hermandades saben cuál es mi creencia y me respetan, y yo a ellos. Se debe concebir también como una expresión cultural y patrimonial de nuestra tierra, es un atractivo más de Andalucía y hay que defenderlo.
– Se ha definido como no creyente, pero, en concreto, ¿se considera ateo o agnóstico?
– Me decantaría por ateo.
– Quería terminar planteándole una pregunta muy trivial, ¿es usted aficionado al fútbol? ¿es de algún equipo?
– No, no soy futbolero.