Entrevista a Gustavo Morales, autor de «Falangistas contra Franco»
«Sin Franco no habría Juan Carlos I ni Felipe VI»

Gustavo Morales (Madrid, 1959) ingresó con 14 años en el ilegal Frente de Estudiantes Nacional Sindicalistas —uno de los grupos que dieron lugar a FE de las JONS (auténtica)—, siendo responsable de Enseñanza Media en Madrid. Fue jefe local de la Junta de Carabanchel, jefe de escuadra de Milicias y secretario de Juventudes. De lo más sorprendente es que asistió con camisa azul al Congreso Mundial de Estudiantes en Cuba, en 1978.

Salió elegido jefe nacional de FE de las JONS en 1995 ejerciendo hasta octubre de 1997. Escribió De la protesta a la propuesta y colaboró en la obra colectiva José Antonio y la Economía, dirigida por Juan Velarde Fuertes.

El 9 de octubre llega a las librerías su último libro Falangistas contra Franco, una reedición revisada y muy actualizada de Falangistas contra el Caudillo (2007).

La mayor parte de la gente identifica a la Falange con el Movimiento Nacional de Franco. ¿En qué se diferencian?

Falange es una fuerza revolucionaria que supera el patrioterismo de la derecha y la monarquía fenecida que se pudrió al pasar de los campamentos a las Cortes. Falange está por la nacionalización del crédito y un concepto sindical de la representación por el trabajo. Franco reinstauró el reino de los Borbones, sin él no habría Juan Carlos I ni Felipe VI.

 

A la Falange ‘auténtica’ se la identifica como la Falange roja y, por tanto, la buena, quizá por la sempiterna superioridad moral de la izquierda. Usted en cambio la asimila con el fascismo. Llega a decir también que Ramiro Ledesma Ramos era el ala izquierda de FE de las JONS. ¿El fascismo es de izquierdas?

El fascismo original enlaza con el francés Sorel y el uso del marxismo no como ciencia sino como mito movilizador, con el socialdemócrata alemán Michels y su teoría de la oligarquía de los partidos políticos, con el sociólogo italiano Pareto, todos ellos fundamentales en la génesis del fascismo, la tercera lectura del marxismo y la nacionalización del socialismo situando a la nación como el espacio de la solidaridad al decir de Unamuno.

 

¿Cree que era factible en los años treinta un tercer frente entre anarquistas y falangistas al margen de marxistas y derechistas?

Sí, la militancia de cenetistas en FE, como los hermanos Álvarez de Sotomayor o Manuel Mateo, que procedía del PCE, y las conversaciones de José Antonio [Primo de Rivera] con Ángel Pestaña, del Partido Sindicalista y la CNT, así como la creación de La Conquista del Estado por Ledesma para nacionalizar a las masas obreras van en ese sentido, pero la guerra finalizó con esos sueños.

Gustavo Morales (a la derecha) camino de La Habana

«El PSOE presume de unos ficticios cien años de honradez, pero tuvo cuarenta de vacaciones»

 

La izquierda está muy revanchista con Franco, pero lo cierto es que solo hubo intentos de magnicidios por parte de algunos falangistas.

Así es, la resistencia contra Franco tuvo más intensidad en las diferentes familias del franquismo, militares, monárquicos, Iglesia, azules, que con cualquier ficticia oposición política de izquierda que no pasó de verbal. Se ha dicho que el PSOE presume de unos ficticios cien años de honradez, pero ciertamente tuvo cuarenta de vacaciones.

 

Sostiene en su libro que a los falangistas rebeldes se les trataba peor en las cárceles ‘nacionales’ que a los comunistas y anarquistas.

Ahí están casos como el de Hedilla, condenado a dos penas de muerte y consumiéndose en las cárceles de Canarias, o Gerardo Salvador Merino en Baleares, o los fusilados por los sucesos de Begoña, la ejecución de Marciano Durruti, carnet de Falange firmado por José Antonio, en León. Más cercano en la Historia, la participación de los falangistas Ceferino Maeztu y Serafín García Rebull en la fundación de Comisiones Obreras.

 

También menciona el ahorcamiento de falangistas en Gibraltar. ¿Qué hicieron para recibir esa condena y qué hizo el régimen franquista ante esas ejecuciones de una potencia a ciudadanos españoles?

Gibraltar es una espina en el orgullo nacional español, los falangistas entendieron que el marco de la Segunda Guerra Mundial era el propicio, las condiciones objetivas adecuadas, para la recuperación del territorio ocupado por los ingleses, nuestros presuntos aliados en la OTAN.

El régimen no hizo nada por salvarlos, pues navegaba en las grises aguas de la no beligerancia y no quería molestar a Londres. Su actividad la reflejo en el libro.

 

Las relaciones entre José Antonio Primo de Rivera con José Calvo Sotelo y Francisco Franco no eran buenas. Pero los jóvenes fachas de los años ochenta tenían a esas tres personas como modelos. ¿A qué se debe esa incongruencia?

A la búsqueda de un modelo de autoridad sin profundizar en la revolución que España ha tenido pendiente muchos años.

 

A la hora de la verdad, los diferentes grupos falangistas siempre se han coaligado con la ultraderecha. Me atrevería a decir que a veces con lo peor de la ultraderecha como España 2000 (cuyo presidente tiene relación con el mundo de la prostitución) y el neonazi Democracia Nacional. Así es muy difícil no identificar Falange con ultraderecha.

Antes de todo eso ya se la asociaba con los ultras, desde 1933. Jamás hubo una brecha de serena atención, son profecías de autocumplimiento.

 

En los años treinta el totalitarismo abarcaba todas las tendencias. En los años 60 y 70, llegó el eurocomunismo del PCE, en 1979 el PSOE renunció al marxismo. ¿El falangismo en su conjunto podría haber virado a posiciones más moderadas y parlamentarias como hizo Dionisio Ridruejo, si sus fundadores no hubiesen sido asesinados tan pronto? ¿Le faltó tiempo para la consolidación ideológica?

Es evidente que sus ideólogos solo trabajan de 1931 a 1936, cuando son asesinados. Las aportaciones posteriores como la revista del Frente de Juventudes, o el Instituto de Estudios Políticos, o libros como Un pensador para un pueblo o De la protesta a la propuesta, son gotas de agua en un mar inmenso. No sabemos lo que hubiera sucedido de haber podido prolongar sus vidas, pero además del caso de Dionisio Ridruejo está el de Dionisio Martín Sanz, que transitaron por nuevos caminos con la obra La economía de la productividad ilumina el futuro. Como es evidente y dijo el sabio alemán, si siempre haces lo mismo no esperes distintos resultados.

 

¿Cuántos partidos políticos falangistas existen en la actualidad?

Dos, FE-JONS y Falange Auténtica.

 

Para terminar, permítame una pequeña broma, los falangistas ‘auténticos’ fueron los primeros en descolgar yugos y flechas de los edificios públicos. ¿Se adelantaron a las leyes de memoria histórica y memoria democrática?

Nosotros queríamos ser los únicos usuarios de nuestros símbolos. Por supuesto no de esas leyes unilaterales que instauran delitos de pensamiento aboliendo la libertad de expresión, y si me apura, la de cátedra.

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