Entrevista a José Núñez, último diputado andalucista en el Congreso
«También me siento muy español porque quiero que Andalucía esté en armonía con el resto de los pueblos y del mundo»

José Núñez Castain nació el 11 de diciembre de 1950 en Sevilla, siendo arquitecto y profesor de Planeamiento Urbanístico de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura. A nivel político, fue concejal del Ayuntamiento de Sevilla entre 1987-1996, siendo, a su vez, delegado de Urbanismo bajo los gobiernos municipales de Alejandro Rojas-Marcos (PA) y Soledad Becerril (PP) entre 1991-1996. Fue consejero de Turismo y Deportes de la Junta de Andalucía entre 1996-2000, diputado en el Congreso por Cádiz entre 2000-2004, siendo el último diputado que tuvo el PA en la Cámara Baja, y candidato de dicha formación política a la alcaldía de Sevilla en 2003, obteniendo cuatro escaños. En 2004 se retiró de la política activa.

– Quisiera comenzar remitiéndome a lo más básico: ¿cómo nació su interés por la política y por qué se decantó por el PA como opción política?

La llamada de la política surgió a través del Urbanismo. Desde el Departamento de Urbanismo de la universidad, en el que yo trabajaba, traté de transformar el modelo urbanístico de la ciudad. Desde ahí, recibí la llamada para incorporarme al área urbanística del PA, que en aquel momento no tenía representación municipal. Luego, cuando se consiguieron escaños, entré en el ayuntamiento y asumí la Delegación de Urbanismo.

¿En qué año se afilió?

– Cuando fui elegido concejal en la legislatura 1987-1991, entré como independiente, y los compañeros me insistían para que me afiliase. Me regalaron tres placas en las que ponía “Te esperamos”, y con la tercera, decidí ingresar en las filas del partido.

Me sentía muy cómodo en mi forma de pensar con los planteamientos andalucistas, con los que estaba en sintonía, afiliándome en la siguiente legislatura de 1991-1995, aunque no recuerdo exactamente en qué momento fue.

Antes de dar el salto a la política activa en las filas andalucistas, ¿votaba al PA o se decantaba por otra formación política?

– Ya era votante del PA porque estaba en consonancia ideológica y tenía amigos en común en el partido.

«También me siento muy español porque quiero que Andalucía esté en armonía con el resto de los pueblos y del mundo»

Dentro de la pluralidad interna del andalucismo, ¿se considera usted regionalista o nacionalista? ¿se siente tan andaluz como español, más andaluz que español o sólo andaluz?

Me siento tan andaluz como español, y tan español como europeo y ciudadano del mundo.

El andalucismo en el que creo no va contra nadie y apuesta por el desarrollo de nuestra tierra y nuestros pueblos. También me siento muy español porque quiero que Andalucía esté en armonía con el resto de los pueblos y del mundo.

¿Dónde se situaría usted en el espectro político?

– A día de hoy, la situación es muy confusa para hacer una clasificación en la izquierda y la derecha. En cualquier caso, no me sitúo en los extremos de uno y otro lado, me siento progresista y próximo a la izquierda.

Una pregunta que tiendo a formular a los representantes de terceros partidos en un país tradicionalmente gobernado por el bipartidismo es, ¿quién considera que ha sido el mejor presidente del gobierno y de la Junta a lo largo de estas décadas de democracia?

– La verdad es que no lo sé. Hemos vivido épocas de bonanza económica y otras que lo son menos, pero no me atrevo a señalar mejores. Todos han tenido voluntad de llevar a cabo un proyecto, con éxitos y fracasos, y por ello no entro en una clasificación ni trato de hacer un ranking.

En cualquier caso, un presidente representa todo lo que se hizo en una determinada etapa, y en todos los partidos he visto gente trabajar con ganas, ilusión e ideas y otros que se movían de manera táctica para el mantenimiento de su status y su grupo. En este sentido, hemos vivido tanto etapas de crisis y de corrupción como otras de bonanza.

¿Qué valoración hace del panorama político actual en España?

– Veo que va como el resto del mundo y la geopolítica en general. La polarización ha hecho perder las ideas propias, estando únicamente presentes las contraideas, con un escenario en el que la izquierda nos dice que no es posible convivir con la derecha, y la derecha nos dice lo mismo de la izquierda. Es puramente cainita dividir el mundo en buenos y malos.

Me siento de izquierdas, pero los mensajes actuales de PP y PSOE no me gustan en absoluto: unos nos dicen que vivimos un horror con el PSOE y otros, que es un horror que venga el PP, pero, ¿cuál es su filosofía? ¿qué es lo que piensan? En echar al otro, algo que no define sus propias ideas.

«No se sabe hacia dónde vamos, cuesta ver un futuro estable con una inercia razonable, estando marcado en su lugar por retos e incertidumbre»

¿Y cómo ve el nuevo escenario que se puede abrir a raíz de las próximas elecciones a nivel autonómico y nacional?

– Lleno de incertidumbre, como el resto del mundo. No se sabe hacia dónde vamos, cuesta ver un futuro estable con una inercia razonable, estando marcado en su lugar por retos e incertidumbre.

Si me permite la indiscreción, y entenderé que no quiera responder esta cuestión, tras la desaparición de su partido, ¿por qué opción se decanta usted cuando llega el momento de depositar la papeleta en la urna?

– En cada momento veré lo que tengo que hacer según mis convicciones, aunque hay veces que estoy muy tentado de votar en blanco porque las opciones que veo me parecen muy radicales, y estoy en contra de esa forma de hacer política. Por lo tanto, hay momentos en los que tengo que decidir por lo menos malo, que es algo que mantengo dentro de la discreción personal, porque no veo a día de hoy ningún partido que me enganche.

Se han hecho diferentes análisis al respecto, pero, le pregunto a usted, que estuvo en la primera línea, ¿qué errores llevaron en su día a la desaparición del PA?

– Básicamente a que no hubo un apoyo por parte de la población y no se entendió nuestro esfuerzo. Una vez retirado el apoyo público, consideramos que era mejor cerrar que navegar sin apoyo por aguas tormentosas.

Pude percibir en su momento que el PA era la segunda opción del electorado, que preferían votar, en su lugar, a los grandes partidos, de hecho, muchos que decían que era muy importante que Andalucía tuviese en el Congreso un partido que la representara, luego no lo votaban y estaban entre el PP y el PSOE.

Luego, han surgido nuevas fuerzas andalucistas porque es un apellido que les viene bien a todos, y los principales partidos se proclaman como tales.

Creo que el PA hizo un gran papel en su momento cuando colaboró en los gobiernos, y yo mismo he compartido gobierno con el PP como con el PSOE.

¿Considera que fue un error pactar con el PSOE en la Junta de Andalucía? ¿Qué logros destacaría de dicha etapa al frente de sus respectivas consejerías?

Creo que no fue un error, ya que conseguimos sacar muchas cosas para nuestra tierra. En mi caso, me tocó la gestión más directa a través de Turismo y Deporte, y cuando llegué, muy pocas ciudades tenían siquiera Concejalía de Turismo. Luego, la tenían todas.

En Turismo, el PA consiguió trasladar una sola imagen de Andalucía, porque antes se discutía si el turismo de interés estaba en el interior, en la Costa del Sol o en la Costa de la Luz. Eso lo cambiamos a través del eslogan “Andalucía sólo hay una”. También fomentamos las competiciones deportivas internacionales en un periodo que fue muy fructífero.

¿Qué opina de las nuevas fuerzas que han surgido tras la disolución del PA para abanderar el andalucismo como es el caso de Adelante Andalucía (AA) y Andalucía por Sí (AxSí)?

– Esas nuevas fuerzas, efectivamente, están intentando y me parece bien, recoger el espíritu de nuestra tierra, por lo que este tipo de iniciativas me parecen positivas.

«Hoy lo que se intenta es polarizar más, con escenarios en los que se pacta con los más extremos»

¿Considera usted que el andalucismo político debe articularse por medio de un espacio transversal más orientado al centro como Coalición Canaria y PNV o estar más a la izquierda como BNG y CHA? Si hubiese que citar ejemplos de otras comunidades autónomas, ¿cuál sería su modelo a seguir para Andalucía?

No lo sé, pero creo que se debe adaptar al sentimiento general de los andaluces, y la tendencia general de la mayoría es al centro-izquierda, donde también tienen cabida el centro y el centro-derecha, pero hoy lo que se intenta es polarizar más, con escenarios en los que se pacta con los más extremos.

Cuando usted fue elegido diputado en el Congreso en 2000, formó parte del Grupo Mixto con grupos heterogéneos que estaban a la derecha del PA, como era el caso de CC, y a su izquierda como eran los restantes (BNG, ERC, EA, ICV y CHA). ¿Cómo fueron las relaciones políticas y personales en aquella época?

– A nivel personal, me he llevado muy bien con los representantes de todos los partidos porque no son enemigos sino adversarios, y tras dejar la política, a todos los que me he encontrado los recuerdo con estima. Tuve, en concreto, la suerte de compartir grupo con Labordeta, una persona inolvidable por su ternura, su convicción y su amistad.

Las relaciones personales siempre deben estar por encima de las ideas. Otra cosa es que se coincida ideológicamente, pero siempre hay que llevarse bien con todos, sin caer en el insulto ni en la descalificación personal.

Como candidato que fue a la alcaldía de Sevilla, ¿qué opina de la gestión del actual equipo de gobierno de José Luis Sanz (PP)?

– Veo que la ciudad sigue adelante con sus cosas, aunque siguen estando presentes retos antiguos que continúan sin resolverse, entre los que destacan problemas graves como la vivienda, donde queda mucho por hacer, igual que otras materias que siguen ahí en lo que a infraestructuras se refiere, siendo el caso del Metro y la SE-40. Se intenta hacer cosas, pero hay otras a las que no se les ve respuesta.

Concluyo planteándole dos preguntas personales que tienden a ser habituales en estas entrevistas, y como siempre, matizo que la primera es mucho más trascendental y la segunda, mucho más trivial. Comenzando por la primera, ¿es usted creyente? ¿qué papel ocupa la religión en su vida?

– Sí, soy creyente, y la religión ocupa un papel importante en mi forma de ser y actuar. Forma parte de mi mundo interior y mi forma de ser más que ritos externos y formales.

Por último, ¿es usted aficionado al fútbol? ¿es de algún equipo?

– Durante muchos años, y como consejero de Deportes de la Junta, decía que era de todos los equipos de Andalucía. No soy futbolero por mi actitud de no adscribirme a nada, aunque algunos, más que ser de un equipo, lo son contra otros.




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