Marcelino Requejo nació en 1955 en Puebla de Sanabria (Zamora). Es licenciado en Ciencias Quimicas, aunque ha desarrollado su trayectoria profesional como funcionario del Ministerio de Justicia. Desde hace décadas se ha dedicado a la investigación de lo sobrenatural, siendo considerado uno de los mejores investigadores del fenómeno OVNI en España.
Es colaborador en diferentes medios de comunicación sobre esta temática, en concreto, del programa “Espacio en blanco” (RNE), “La rosa de los vientos” (Ondacero) y Milenio (Radio Galega), así como de las revistas Enigmas y Año Cero. Es también autor de varios libros: OVNIS, alto secreto (2009), prologado por J.J. Benítez; Apariciones marianas, la respuesta definitiva (2014); Más allá de lo sobrenatural (2017) y Visitantes de otras dimensiones (2024).
– ¿Cómo nació su interés por la parapsicología?
– Mi interés por toda la fenomenología del misterio viene de cuando tenía once o doce años, y en 1969, cuando salíamos a observar el cielo, vimos un objeto muy extraño que se deslizaba en dirección a Galicia. Estaría a noventa o cien metros de altura y no se correspondía con nada que habíamos visto antes, ya que era una esfera soportada sobre un disco. La presenciamos varios adultos y tres chicos a las once de la noche y nos sorprendió mucho.
Aquello fue un aldabonazo, ya que no se trataba de un avión, desplazándose de manera lenta, silenciosa y con un destello lento y enorme.
– Usted ha recogido numerosos testimonios de personas que han presenciado casos sobrenaturales de diversa índole, pero, ¿ha presenciado usted mismo algún caso de dichas características?
– Personalmente, no muchos, pero he visto cosas muy extrañas incluso en compañía de algunas personas más.
En una ocasión, viajaba en tren por Salamanca y a una distancia muy corta de la ventanilla, vi un objeto muy oscuro posado sobre el lateral de un campo, que se quedó allí a poca distancia del suelo. Llevaba la ventanilla bajada y, al pasar por una vía curva, observé que algo había pasado: vi destellos de varios colores mientras el objeto se estaba posando y sentí como lanzaba piedras sobre el tren al girar. Estaba a un metro sobre el suelo, donde emitía una potente luz blanca.
En aquella zona no había viviendas, sólo campos de cultivo, y conforme el tren iba girando, aquel objeto se quedó atrás inmóvil.
– ¿Ha presenciado casos de lo que se tiende a llamar fantasmagoría?
– Ver espíritus literalmente, mentiría si dijera que sí. Nunca he tenido la capacidad de ver a alguien caminando cerca de mí, pero sí he experimentado situaciones en las que he notado y percibido algo al lado. En esos casos me inquieta tanto que, si me coge en casa, salgo a dar un paseo.
Pocas veces he tenido una sensación de auténtico realismo como cuando un objeto concreto aparece en un lugar donde no estaba pocos minutos atrás o se mueve de sitio.
«‘Estás bien, pero aquí dentro estarás mejor, aunque si entras, no podrás volver’”. Este caso le sucedió a un miembro importante de las Fuerzas Armadas»
– De los testimonios que le han contado y ha recopilado en sus libros, ¿cuál es el que más le ha impactado?
– Sinceramente, todos los que he plasmado en libros me han causado auténtica extrañeza, de ahí que hayan sido recogidos por escrito, e incluso el caso de un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cuyo nombre no puedo dar, que sucedió en Madrid.
Si me tengo que quedar con un caso en concreto, citaría uno que recojo en el capítulo 9 de mi último libro, y que se refiere a luminarias domésticas, con una fenomenología que es acorde a los OVNIs, la presencia de difuntos y el poltergeist.
Conociendo al testigo y al padre de éste, cobra más espectacularidad. Me contaron que se materializó una columna de luz en el suelo hacia el techo y la luz le habla y le dice: “Estás bien, pero aquí dentro estarás mejor, aunque si entras, no podrás volver”. Este caso le sucedió a un miembro importante de las Fuerzas Armadas en la Avenida de la Castellana en Madrid, en pleno centro de la capital, lo que hace el caso más llamativo.
Aunque no lo presencié directamente, también tuve en mi familia un fenómeno de materialización de un objeto de la nada, cuando mi hermana buscaba el cinturón de un vestido y le dice a mi sobrina que busque. Yo también busqué y el bolso en el que podía estar, pues venía de un viaje, estaba vacío sobre la cama, así que desistí de buscar y me fui a una sala. Entonces oigo a mi sobrina, de once años, que se había quedado en la habitación, dar un tremendo chillido. Creía que se había caído, así que fuimos corriendo, y la vimos sentada en el suelo contra la pared, frente a la cama y señalando al techo. Vimos que en la bolsa de viajes, que estaba vacía, medio cinturón estaba dentro y otro medio, fuera, y la niña indicaba, aterrada, que el cinturón había caído del techo.
– Una temática que, dentro de la parapsicología, me llama poderosamente la atención es la de los llamados ensotanados, así como el fenómeno de la Santa Compaña. Atendiendo a su experiencia como investigador, ¿diría que obedecen a la misma o distinta fenomenología?
– Veo una conexión. Quitando quizás los familiares fallecidos por el vínculo del testigo con el difunto, creo que el resto entraría dentro de la fenomenología OVNI, los sucesos anómalos y el poltergeist, habiendo cierta relación entre ellos.
En los casos de OVNIs y humanoides, días después de su aparición, se registran casos de poltergeist en los que se abren y se cierran cajones cuando antes no había sucedido nada, igual que se dan fenómenos y presencias cerca de la cama, que son muy frecuentes en estos casos, desapareciendo paulatinamente.
– Se habla, en el caso de los ensotanados, que puede tratarse de seres de otras dimensiones o de una realidad daimónica que está conectada con la nuestra, ¿qué opina sobre esta teoría que habla sobre universos paralelos?
– En los últimos diez o quince años que he investigado, he podido observar una casuística que reúne una serie de elementos que me hacen pensar lo mismo, siendo el caso de las luces de colores y la materialización de un haz de luz incluso a plena luz del día. Si un objeto o un ser se encuentra físicamente en un lugar y se volatiliza en el acto, es porque ha entrado en otro lugar, y en el caso de la Santa Compaña como de los OVNIs, se muestran en el cielo y desaparecen, de hecho, hay un caso en el que el testigo ve cómo la comitiva que compone la Santa Compaña cruza la carretera y, tras entrar en un pinar, se desvanecen uno tras otro como si hubiesen penetrado en un portal dimensional.
«Hay casos en los que no ha habido hostilidad, como uno que recojo en Más allá de lo sobrenatural y que sucedió en 1947»
– Hay casos en los que se ha narrado por el testigo que una figura ensotanada le ha atacado, como le sucedió a una mujer cuando este ser se materializó en el interior de se vivienda e intentó estrangularla, ¿cree usted que estas entidades son hostiles?
– Hay un caso que sucedió cerca de Lugo, en Pedrera, siendo el testigo entrevistado por la Televisión de Galicia (TVG), que reportó hostilidad por parte de esta figura, que le causó una tremenda inmovilidad, y al estar en una posición horizontal, tumbado en la cama, dicho ser le tiraba hacia abajo, encontrándose bajo la cama y llegándole a decir: “Te vas a acabar tirando por la ventana”. Ese ser llevaba un sombrero y mostraba un rostro cadavérico, siendo visto también en los campos de Navalmoral de la Mata (Cáceres), donde fue presenciado en medio de la carretera, provocando un accidente.
Hay casos en los que no ha habido hostilidad, como uno que recojo en “Más allá de lo sobrenatural” y que sucedió en 1947, que está lejos de la fenomenología OVNI, y que el testigo, ante el miedo, pasa por el lado y le dice “Buenas noches”. La figura se limita a girarse, pero en ningún momento le ataca.
– En las escasas ocasiones en las que estos seres hablan al testigo se limitan a decirle, con una voz gutural, que vayan hacia ellos, ¿qué cree que persiguen? ¿cuál es su propósito?
– Es una fenomenología universal y no sabemos lo que representa. Lo único que sabemos a ciencia cierta es que coinciden las descripciones: un sombrero de ala ancha o una capa, una capucha y una gran estatura. Incluso hay casos en los que lo ven vestido con un frac y un sombrero de copa o unidos por los hombros, igual que flotan y giran a la vez y que, cuando salen de la habitación, se desmaterializan, lo que apunta a que están en otra dimensión.
– Lo que dichos testigos han presenciado es incontrovertible, aunque entra en juego la sugestión a la hora de interpretar lo que han visto, que lo harán en base a sus propias creencias personales, de modo que una persona muy religiosa considerará haber visto un ángel o un demonio, un ufólogo a un extraterrestre y otros, un fantasma. ¿Considera usted que es compatible con la religión la creencia en este tipo de cuestiones?
– He conocido a personas muy religiosas que han presenciado este tipo de fenómenos y no consideraron que fuesen ángeles ni demonios. Describieron a un monje muy alto al que no se le veía la cara, algo que incluso describen tres o cuatro testigos simultáneos, como es el caso de cuatro chicos de Viveros que se encontraban en Vila de Bares (La Coruña), que detuvieron el coche e iluminaron a dicho ser con los faros del vehículo, estando a unos treinta metros de él. Iba con un candil y ascendió hacia arriba. No pensaron que se tratase de una persona disfrazada, ya que se encontraba en el centro de la carretera y no podían avanzar a menos que se apartase, pero en su lugar se fue como volando.
– En línea con lo que comentaba antes, ¿usted personalmente es creyente?
– Sí, soy creyente, pero a mi manera.
«Mientras estamos aquí, vivimos en una dimensión de tres varas, pero, ¿hay algo al otro lado? Creo que se da otro tiempo que es distinto al que tenemos aquí»
– Atendiendo a los numerosos casos que ha tenido ocasión de investigar, entre los cuales destacan las apariciones de difuntos, se llega a la conclusión de que hay algo más allá de esta realidad física en la que vivimos nuestro día a día. ¿Cuál es su conclusión sobre el propósito de la vida?
– Creo que en este mundo podemos durar 100, 110 e incluso 120 años en el mejor de los casos, pero es una parte más de otra realidad. Mientras estamos aquí, vivimos en una dimensión de tres varas, pero, ¿hay algo al otro lado? Creo que se da otro tiempo que es distinto al que tenemos aquí, de hecho, hay casos en los que el testigo que ha estado fallecido, el tiempo que aquí son cuatro o cinco horas allí son sólo unos minutos.
Hay otro u otros lados de la realidad y uno de ellos es el nuestro, donde pensamos, comemos, nos reproducimos, envejecemos y morimos. Hay, en definitiva, planos diferentes de realidad que no tienen que ser mejores que este.
– Usted ha recogido incluso casos de viajes en el tiempo, ¿sería posible viajar hacia esa otra dimensión o realidad daimónica de la que hablábamos antes?
– Creo que es perfectamente factible, y es posible que algo de esto se esté dando ya, y muchos han vivido esta situación sin poder darle otra explicación.
Un caso que recojo es el de un testigo que presencia y dibuja una fuente que cien años atrás ni siquiera existía en el lugar, siendo de finales del siglo XIX, porque al pasar al lado de donde estaba ubicada, todo se transformó en un segundo, viendo dicha fuente, que tenía un pináculo hacia arriba.
En el informe se recogía que ni los más mayores del lugar habían visto ni oído nunca hablar de dicha fuente, y cuando busqué en la hemeroteca de la prensa, encontré una imagen de dicha fuente, que había sido construida en 1852 y retirada en 1914, una circunstancia que ni la propia testigo conocía. La fotografía de la fuente era de 1910, pocos años antes de que la quitasen, y era idéntica al dibujo en el que la testigo había representado lo que vio.
– Usted ha escrito un libro, que también tengo previsto leer, que trata sobre las apariciones marianas. Bajo su punto de vista, ¿se trata de la Virgen o de otros fenómenos?
– Cuando leas el libro verás que los fenómenos que acompañan a las apariciones marianas son similares a los OVNIS, de hecho, hay una aparición en La Salette, en los Alpes suizos en 1853, donde dos niños, Maximin y Mélanie, ven a “la Señora”, como ellos le decían, una sola vez durante dos horas. Venía de un globo que se posó en los Alpes, donde los niños estaban con el ganado. Se abrió el globo y salió de él.
Cuando le preguntaron qué eran esos globos, le dijo que eran de donde había venido. Allí se construyó una iglesia grandecita, que se convirtió en un lugar de visita, siendo la primera de todas las apariciones marianas modernas, antes que Lourdes (que fue cinco años después) y Fátima.
También hubo globos sobrevolando la zona de Fátima en 1917, con una estructura que tapó el sol.
Todo esto entra dentro de la fenomenología OVNI o para-OVNI, ya que son esferas luminosas y una entidad ancestral con forma femenina.
– ¿Ha conocido algún caso de posesión demoníaca?
– De posesión he conocido algún caso muy reciente que sería más bien de levitación.
Recuerdo la película “La cuarta fase”, que trata de una abdución en la zona de Alaska, y después, algunos de los abducidos empezarona hablar lenguas extrañas, levitar y mostrar un comportamiento típico de los poseídos.
También hay entidades que se recogen en crónicas de la Edad Media que eran pequeñas y calvas, “íncubos” como decía Fernando Jiménez del Oso, es decir, humanoides que venían de los OVNIS y eran visitantes de dormitorio, lo que me hace sospechar que el fenómeno obedece a esto.
«Tenemos un estudio de Carlos Fernández que ha podido demostrar que hay quienes vienen del otro lado y la existencia del fenómeno»
– Por último, ¿considera que la parapsicología goza de mayor o menor respetabilidad de cara al gran público que unas décadas atrás?
– Sí, ya que parte de la parapsicología se basa en el estudio de las psicofonías, y a día de hoy, incluso tenemos un estudio de Carlos Fernández que ha podido demostrar que hay quienes vienen del otro lado y la existencia del fenómeno.
Las nuevas tecnologías hoy se pueden aplicar a las psicofonías, ya que sube y baja la temperatura drásticamente en cuestión de segundos, con temperaturas propias de estaciones distintas que se pueden medir en el lugar y en la propia persona, además de registrar los fenómenos en vídeo y audio.