Este Mundial de 2026 está siendo muy especial. Es la primera Copa del Mundo multisede. Ha estado envuelta en controversias incluso antes de comenzar: desde el Premio FIFA a la Paz hasta la aplicación de restricciones a algunas selecciones. Y sigue dando qué hablar: disturbios, accidentes, denuncias de favoritismos, reclamaciones por presuntos amaños, declaraciones fuera de lugar que generan sospechas…
Todo esto merece que nos paremos a reflexionar: “¿Es este el fútbol que queremos?”
Las celebraciones masivas que terminan con muertes, accidentes graves de seguridad o lesiones graves.
Protestas y disturbios
Desde el anuncio de la celebración del Mundial 2026 en Estados Unidos, Canadá y México, varios grupos sociales estadounidenses y canadienses empezaron a coordinarse. Tenían claro que el impacto de organizar una Copa del Mundo puede ser muy negativo. En lo económico. En lo social. En lo comunitario. En el impacto sobre los derechos y las libertades. Querían hacerse oír: lo han logrado y han concienciado a muchas personas. Pero también se han visto criminalizados por los poderes públicos y la opinión publicada. ¿Cómo se atreven a señalar que no es oro todo lo que reluce y de forma pacífica?
Esto nos lleva a otro fenómeno que hemos presenciado: los disturbios dentro y fuera de los estadios. Pero es especialmente llamativa la aparición de una situación nueva: las celebraciones masivas que terminan con muertes, accidentes graves de seguridad o lesiones graves.
¿Quieren ejemplos? Celebración tras la victoria de México: atropello múltiple y golpiza al conductor. O prácticas peligrosas que terminan con personas precipitándose desde el mobiliario público.
Fanzone anterior a un partido. Tumultos. Sensación de inseguridad. Falta de coordinación y mala comunicación entre aficionados y cuerpos de seguridad. Tiroteo con heridos.
Empezamos a pensar que igual más policía no es sinónimo de más seguridad.
La cuna de la NFL y la NBA organizaba este Mundial… y nos ha contagiado su modelo. Por ejemplo, se han implantado las ‘pausas de recaudación’
El poder de la Casa Blanca: del despacho al césped
Estados Unidos es la sociedad capitalista por definición. El Sueño Americano se cumple cuando alguien logra abandonar las clases bajas para alcanzar el éxito social y económico. El deporte es un potente ascensor social. La cuna de la NFL y la NBA organizaba este Mundial… y nos ha contagiado su modelo.
Por ejemplo, se han implantado las “pausas de recaudación” : descansos obligatorios de 2 minutos cuando se llega a la mitad del tiempo de juego de cada parte. Aunque el estadio esté climatizado o la temperatura no lo haga necesario. Todo por poder añadir más cuñas publicitarias. ¿Resultado? Se espera que sea la Copa del Mundo que más miles de millones de dólares recaude. De los despachos al verde.
“Ni siquiera le tocó. No era falta. Ni mucho menos expulsión. Por eso llamé a Johnny y se lo dije”. Palabras del presidente de USA Donald Trump, explicando que había intervenido en la anulación de una sanción reglamentaria aplicada a uno de los futbolistas de la selección de fútbol de USA. Desde el momento que Johnny/Gianni Infantino se instaló en uno de los hoteles Trump y se empezó a codear con su entorno, crecieron las sospechas. La entrega del Premio FIFA a la Paz a Donald Trump lo confirmó. La FIFA hace política, es política y está influenciada por los políticos.
Y no se dan cuenta de que esto les hace perder buena imagen y que se pone en cuestión su gestión. Y cuando nos cambian el fútbol y quienes lo gobiernan se muestran sumisos a otros intereses, ¿qué nos queda a los aficionados?
¿Es este el futbol que queremos?
El VAR vino para ayudar a los árbitros a tomar mejores decisiones. A eliminar controversias. El factor humano sigue influyendo tanto que no ha logrado ninguno de los dos objetivos. El resultado es más tensión y pérdida de legitimidad de FIFA y del estamento arbitral.
El fútbol solía ser el deporte rey que más pertenecía al pueblo. El precio de las entradas, las medidas de inmigración, la politización de los órganos de gobierno del fútbol, la militarización de los estadios… todo esto ha ido alejando al fútbol del aficionado. Se lo han apropiado aquellos que han implantado las ‘pausas de recaudación’. Y le están haciendo perder la magia.
Cuando el fútbol se juega en los despachos nos roban el espectáculo. Nos quitan la incertidumbre y la emoción. Dejamos de ser protagonistas y pasamos a ser contribuyentes de otro Sistema. El Sistema Fútbol, que por Reglamento no puede estar politizado, pero donde cada vez tienen más poder los elementos geopolíticos.
Todos estos temas se abordan en La doble cara del gol y en Zona Gris Especial Mundial