Loas comunistas y fascistas a Putin
Putin goza de simpatía en la extrema izquierda y la extrema derecha

Este artículo lo publiqué en marzo de 2022, apenas un mes después de la segunda invasión rusa de Ucrania (la primera fue la invasión de Crimea en 2014). Fíjense en la actualidad de la que goza.

Para la izquierda civilizada Vladimir Putin es un auténtico fascista, un nazi aunque hable de que su campaña persiga la ‘desnazificación’ de Ucrania. Para la derecha civilizada Putin es un comunista ex agente de la temible KGB y que pretende resucitar a la URSS.

Pero hay también una izquierda y una derecha sin civilizar que les une su admiración por el tirano ruso.

Pocas semanas antes de la invasión de Ucrania, Vox celebró una especie de cónclave ‘patriota’ europeo en Madrid. Allí llegaron entre otros Viktor Orbán —el mejor aliado de Putin en Occidente— y Marine Le Penquien ha tenido que destruir la tirada de su programa electoral calentito de imprenta porque salía en una foto con Putin—.

«La ultraderecha ve en Putin la protección de Occidente frente a islam y la ideología de género»

Las propias relaciones de Vox con Putin no son nada claras. Para ser más precisos no hablaría solo de Vox, sino de ese entorno ultraconservador que le rodea y le condiciona. Las asociaciones Hazte Oír y CitizenGo están muy centradas en mensajes contra la ideología de género y los colectivos LGTBI Q+’. Y en eso coinciden con la Iglesia ortodoxa. Y Putin es un gran valedor de esta defensa, hasta el punto de que parte de la extrema derecha occidental ven en él al mejor defensor de los ‘valores de Occidente’, no solo por este tipo de políticas sino también como freno al islam, frente a un Occidente secularizado y sin valores.

Por eso Putin ha sido admirado por parte de la extrema derecha europea. Sobre todo por aquella más fascistoide. Aunque también hay una extrema derecha ’más liberal’, más proyanqui y prosionista, que ve en Putin algo así como la reencarnación de la URSS y por tanto un enemigo comunista.

Vox se aproxima mucho más a una derecha radical —liberal en lo económico, muy alejado del proteccionismo de Le Pen, por ejemplo— y además no oculta sus simpatías por la parte judía en el conflicto Israel-Palestina. Obedecería por tanto más a esa derecha dura pero alejada de Putin. ¿Qué es entonces lo que le acerca?

Pues ya en 2014 —cuando en realidad empezó la invasión rusa de Ucrania, aunque el mundo no haya despertado hasta hace apenas tres semanas—, el presidente del Departamento de Relaciones Exteriores Eclesiásticas del Patriarcado de Moscú advirtió de que el relativismo provoca «hechos inaceptables para un creyente» como «las uniones entre personas del mismo sexo, la prostitución, el aborto y la eutanasia» y abogó por trabajar junto a la Iglesia católica española para enfrentar «las amenazas del mundo moderno». Y es aquí donde un partido como Vox conecta con Putin. Incluso Donald Trump —nacionalista estadounidense y que debería recelar de una Rusia fuerte— por estas cuestiones tiene inclinaciones a favor de Putin (además de la posible intervención rusa en la victoria electoral de Trump en 2016).

Podríamos concluir entonces que Putin es un miserable fascista, criminal de guerra y que su futuro no debería ser muy diferente al de los serbios Radovan Karadzic, general Ratko Mladić o el presidente Slodoban Milosevic —por cierto, socialista—o el de otros sátrapas como el liberiano Charles Taylor.

«En el escenario internacional, son las dictaduras comunistas los únicos apoyos de Putin»

Pero si vemos los escasísimos apoyos que recibe Rusia en la ONU, observamos que en todos los casos se trata de países comunistas o cuanto menos pseudocomunistas: Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Eritrea y Siria —bajo una dictadura con mezcla de socialismo y panrabismo, lo que es el partido Baaz—.

La URSS en realidad geoestratégicamente era la prolongación del Imperio ruso. Y la Rusia de Putin —esa gran Rusia que en realidad quiere toda Ucrania, desgajar Dniéster a Moldavia, arrancar Abjasia y Osetia del Sur a Georgia, recuperar las naciones bálticas…— es la prolongación de la URSS. Es más, Putin ha logrado reconstruir una idea de nación que alude tanto a la época zarista, como a la soviética. Para él, la desintegración de la Unión Soviética ha sido «la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX».

«Putin ha logrado reconstruir una idea de nación que alude tanto a la época zarista, como a la soviética»

Putin es un clarísimo ejemplo de aquello que aprendí en BUP de un profesor socialdemócrata: «los extremos se tocan». Si nos quitamos la carcasa prejuiciosa de filias y fobias que todos podamos tener, podremos observar que un gran parecido entre el fascismo y el comunismo. No olvidemos que ambos surgen del socialismo y que son los mayores responsables de la sangre europea derramada en el siglo pasado, y parece que sus resquicios siguen presentes en el XXI.

 

Cuatro años después…

Ayer, 24 de febrero de 2026, hubo una nueva resolución del Parlamento Europeo de apoyo a Ucrania. Y fíjense en las votaciones:

En contra

  • Europe of Sovereign Nations: grupo de extrema derecha con una postura más euroescéptica y menos favorable al apoyo a Ucrania.

  • Parte de los eurodiputados de Patriots for Europe: el grupo que preside Santiago Abascal y donde hay partidos como el de Viktor Orban (que naturalmente votó en contra junto con los partidos de Austria, Bélgica, Polonia y Hungría).

  • Algunos no adscritos (eurodiputados que no forman parte de ningún grupo político).

Se abstuvieron

  • Muchos miembros de Patriots for Europe  (por división interna en el grupo).

  • Diputados de La Izquierda, con abstenciones entre eurodiputados de ciertos países (por ejemplo, franceses o irlandeses).

  • Unas pocas abstenciones también provinieron del Partido Popular Europeo (al que pertenece el PP español), Socialistas y Demócratas y Conservadores y Reformistas Europeos (al que pertenece el partido de Giorgia Meloni, y al que pertenecía Vox en su estreno en el Europarlamento), aunque la mayoría de estos grupos votaron a favor.

  • Varios eurodiputados no adscritos.

Y vamos a centrarnos en cómo votaron los diputados españoles.

En contra

  • Podemos.

  • Se Acabó la Fiesta (Alvise, ya que sus otros dos diputados abandonaron el partido).

Abstenciones

  • Vox

  • Sumar

Cuatro años después del comienzo de la guerra, con miles de muertos, crímenes de lesa humanidad y posiblemente genocidio, la extrema izquierda y la ultraderecha siguen entorpeciendo las medidas contra Putin,  o como poco poniéndose de perfil.




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