Gonzalo Sichar vuelve a la primera línea de la política después de 7 años
Llevará la coportavocía de Por Mi Pueblo Málaga

En el inicio del curso saltó la sorpresa de que Gonzalo Sichar volvía a la primera línea de la política, siete años después de que en marzo de 2019 hubiese entregado sus actas de concejal y diputado provincial. Anunciaba que se integraba en la opción municipalista Por Mi Pueblo y ya es su coportavoz junto al presidente Manuel Reina.

 

«Si hacemos un buen trabajo terminaremos con la mayoría absoluta del PP»

¿Por qué ha decidido volver de nuevo a la primera línea de la política municipal?

En general hay mucho hartazgo de cómo se está llevando a cabo la política en los últimos 20 años con un enfrentamiento continuo entre los partidos. Todos se miran el ombligo y ninguno se preocupa de los problemas de la gente, que son mucho más cotidianos: la carestía de la vida, la imposibilidad de vivienda para muchas familias, la inseguridad ciudadana… y mientras tenemos al gobierno con el mayor número de asesores de la historia y a los diputados peleándose por cuestiones partidistas alejadas de los problemas de la gente. Pero lo peor de todo es que ocurre también en la política municipal, que tendría que ser la más cercana al ciudadano.

¿Se refiere al despilfarro o a las peleas partidistas?

A ambos. En Málaga hay ‘chiringuitos’ para enchufar a una serie de personas cuyos méritos se deben más a la pleitesía a los líderes del partido gobernante que a su eficacia profesional, y además hay crispación por cuestiones alejadas de los problemas de Málaga. Pero eso sí, se ponen de acuerdo siempre en el primer pleno tras las elecciones para subirse el sueldo. Mientras los funcionarios han visto crecer sus nóminas un 16% en los últimos 8 años, los concejales se lo han subido un 28%. Casi el doble. Y ya no hablemos de que muchas familias han visto reducido su poder adquisitivo. Una regla obvia para cualquier persona es que no se puede ser juez y parte, pues los políticos son los únicos que deciden sobre sus propios sueldos.

 

«Vamos a impedir a toda costa que haya una subida de sueldos de los concejales. Es una de nuestras líneas rojas»

Ese mensaje suena demasiado a campaña electoral…

Pero yo en concreto no puedo decir que “yo… ya… lo haría ya si eso”, como diría el humorista Jose Mota. Quiero recordar que en 2015 obligué a una bajada del 7% de los sueldos de los diputados provinciales y nos lo bajamos. Y en Por Mi Pueblo fue muy bien acogida la idea de que no solo votaremos en contra de la subida de sueldos sino que, si de nosotros depende la investidura del alcalde, se llevará a cabo con toda seguridad. Como se dice ahora, es una de nuestras líneas rojas.

Es decir, no es solo que votemos en contra pero que nuestros concejales se beneficiasen porque el resto hubiese votado a favor, es que queremos impedir a toda costa que haya una subida de sueldos de los concejales.

 

«Siempre he permanecido en el mismo espacio político: superando el eje izquierda-derecha y en la regeneración democrática»

Por Mi Pueblo es su quinto partido en veinte años al que pertenece. ¿No se podría interpretar que han sido muchos cambios de chaqueta?

Cuando uno actúa en política públicamente se ven reflejadas sus simpatías. Pero en el anonimato, ¿no cambian algunas personas mucho más su voto? Lamentablemente hay algunos hooligans que siempre votan al mismo haga lo que haga, pero para mí eso es negativo. Tú prestas tu voto anónimo a un partido hasta que te defrauda. Pues en mi caso, yo colaboro con un partido hasta que veo que ya no es posible continuar porque no me representa.

Además siempre he permanecido en el mismo espacio político. No tiene nada que ver con otros casos como los de Juan Carlos Girauta —que ha pasado por PSC, PP, Ciudadanos y Vox— o Jorge Verstrynge —que coqueteó con el neonazi CEDADE, pasó a la AP de Manuel Fraga y luego a Podemos—.

Supongo que alguien ve normal que alguien pueda pasar por UCD, AP y PP, o por PCE, IU, Unidas Podemos y Sumar. Yo siempre he estado en movimientos transversales regeneradores, que superan la antigua dicotomía izquierda-derecha y que aspiran a modernizar la democracia.

Y fíjese que yo nunca he llegado a mesa puesta. Ingresé en UPyD cuando era un partido desconocido y me fui cuando tenía una estimación de voto del 11% en Málaga. Me fui a mi casa y seis meses después, por la llamada de Juan Cassá —lo que son las cosas— entré en un Ciudadanos con una intención de voto del 2%, con lo que quedaría fuera del consistorio. Nos reuníamos en bares, sedes de asociaciones… porque no teníamos un euro. Y me fui cuando estaba en varios equipos de gobierno y llovía el dinero.

Cinco años después estuve solo cinco meses en Cree junto a Edmundo Bal, una apuesta regeneradora que no funcionó en las Europeas y que algunos prometimos irnos si aquello no cuajaba. Y lo de Neo es todavía un proyecto muy embrionario, que no tiene capacidad de presentarse a las municipales de Málaga, y mis compañeros han entendido perfectamente que intente en Por Mi Pueblo lograr mucho de lo que nos propusimos y que a Neo aún le queda lejos. El conocimiento de Por Mi Pueblo de Málaga y su relación con el asociacionismo es importantísimo para lograr nuestra meta.

Pero, repito, no he llegado a mesa puesta nunca, y en Por Mi Pueblo queda mucho por construir.

¿Cree que Por Mi Pueblo también está situado en ese espacio electoral?

En parte, pero con una particularidad que suma aún más, y es el municipalismo, que consiste en una corriente que se centra en los problemas cotidianos —por eso supera el conflicto izquierda-derecha— y además hemos entrado fuerte con propuestas para reducir los privilegios de los políticos, con lo que está dentro del regeneracionismo.

 

«PMP parte de cuatro alcaldías con mayoría absoluta y con un crecimiento sostenido en el tiempo»

¿No piensa que PMP dividirá el voto de derechas?

A mí eso es que me tiene sin cuidado. ¿Volver al recorrido de la Semana Santa de qué es? Me da la sensación de que a la izquierda le importa un bledo (alguna incluso querría suprimir la Semana Santa) y a la derecha le gusta el modelo elitista construido en 2019.

Creo que si hacemos un buen trabajo, y estamos a tiempo, podremos entrar con dos o tres concejales decisivos y se terminará con la mayoría absoluta del PP.

Y creo que nuestro voto será muy heterogéneo. Manolo Reina, nuestro presidente, es un ejemplo de ciudadano que siempre está pendiente de si la acera está rota y no se puede pasar con silla de ruedas, de si hay un escape de agua en tal sitio… Y hasta ahora lo que hacía era informar al ayuntamiento para que lo arreglara, imaginen qué podrá hacer si tuviera poder de decisión.

¿Hasta tres concejales aspiran?

No nos ponemos techo. Pero también somos conscientes de que a fecha de hoy tenemos cero concejales. Pero mire, en 2015 no había seguridad de que entrase Ciudadanos, al final consiguió tres con 23.000 votos. Y partían de cero. PMP parte de cuatro alcaldías con mayoría absoluta y con un crecimiento sostenido en el tiempo.

 

«Venimos para cambiar incluso lo que está asentadísimo en el PP. Unos concejales que pasan por el consistorio cuatro años no tienen derecho a cambiar nuestro horizonte»

Hablan de ir a los problemas cotidianos de la gente, pero luego han comenzado enarbolando lo del recorrido oficial de la Semana Santa y el no a la torre en el Puerto. ¿Esos son los problemas de la gente?

He hablado de los problemas de la carestía del nivel de vida, de la vivienda, y la precariedad en general es el problema a resolver. Ahora hay una nueva clase social que nos preocupa mucho, y son los trabajadores pobres.

Pero hemos querido salir con dos estandartes para mostrar que venimos para cambiar incluso lo que está asentadísimo en el PP, como es el recorrido oficial de la Semana Santa o su empeño en la torre en el puerto, pese a, entre otros, los dictámenes de la UNESCO.

Y además quiero recordar que en 2015 en contra de la torre del puerto solo estábamos Málaga Ahora, Izquierda Unida y yo.

Y hay que recordar que cuando el PSOE gobernaba la Junta, ningún edil socialista quería toser al presidente de la Autoridad Portuaria, Paulino Plata, que apoyaba la torre en el puerto. Y en Ciudadanos, por más que lo intenté, no se discutió sobre el tema y se acató el apoyo que le daba Cassá. Yo me salía en las votaciones con excusas, pues tampoco quería estar dando la nota continuamente votando contra mi partido después del escándalo que formé para que Fernando Francés no siguiera disponiendo del CAC como su cortijo particular. Pero era tan evidente que los periodistas se daban cuenta de que me salía para no votar a favor de la torre.

Siempre mantuve que la torre en el puerto es algo que afectaría a las futuras generaciones y que unos concejales que pasamos por el consistorio de puntillas cuatro años no teníamos derecho a cambiar nuestro horizonte.




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