La motivación: el motor invisible (y II)

La pasada semana terminábamos con una pregunta: ¿Por qué algunos estudiantes logran mantener el ritmo mientras otros naufragan? Distingamos entre los dos motores principales que impulsan la conducta humana.

  • Motivación Intrínseca: Ese deseo que nace del placer por el aprendizaje mismo o por curiosidad personal, el estudiante investiga más allá de lo que entra en el examen porque el tema le apasiona. Se asocia con un aprendizaje profundo y mayor resiliencia.
  • Objetivo (ocupar un puesto de trabajo, autonomía personal…)
  • Interés (vocación por aprender, no defraudar la confianza depositada…)
  • Maestría (dominio de la materia, ganar prestigio…)
  • Curiosidad (científica, intelectual…)
  • Orgullo (Satisfacción personal, pertenencia a un grupo respetado…)

Ojo: está demostrado que si se premia a alguien por algo que ya le gusta hacer, su motivación intrínseca puede disminuir.

  • Motivación Extrínseca: Depende de incentivos externos como las notas, el reconocimiento social o el título. Aunque es efectiva a corto plazo, suele ser insuficiente para sostener el esfuerzo durante los cuatro o más años que dura una carrera.
  • Dinero: es un logro que una vez conseguido se vuelve insuficiente.
  • Exámenes: una vez superados, no se ven cómo antes de realizarlos.
  • Avanzar en la carrera, con el tiempo se infravalora.
  • Graduación: uno cree haber tocado el cielo, y, viendo lo que viene después, lo que toca es el suelo.
  • Calificación: con el tiempo sabes que no es lo que más se valora para encontrar un buen puesto de trabajo.

Una cuestión de la que se habla mucho es la del «Burnout» Académico: en 2025, el agotamiento emocional entre los universitarios dejó de ser una excepción para convertirse en una estadística preocupante. La transición de la secundaria (donde el aprendizaje es guiado) a la universidad (donde impera la autonomía) genera un choque de realidad: ¿da igual ir a clase que no ir? ¿Basta con estudiarse los power points para aprobar?

Cuando la meta final —el título— parece demasiado lejana, el cerebro pierde la conexión con el esfuerzo diario. Aquí es donde aparece la procrastinación, que no es falta de tiempo, sino una dificultad para regular las emociones negativas asociadas a una tarea: “mañana será otro día”, “el Derecho Romano es para el verano”, “lo importante es aprobar” (la nota da igual)… ¿Qué estrategias le podríamos recomendar al estudiante de hoy? ¿Cómo se mantiene la llama encendida en medio de exámenes parciales y entregas interminables? Sugerimos cuatro pilares fundamentales:

  1. Fragmentación de Objetivos: El cerebro se abruma ante la idea de «escribir una tesis». Se motiva, en cambio, con la idea de «escribir dos párrafos hoy».
  2. Autonomía y Propósito: Recordar el porqué detrás de la elección de carrera. Conectar el estudio teórico con su aplicación práctica en el mundo real.
  3. El Autocuidado como Combustible: Dormir y desconectar no son «premios» por trabajar, sino condiciones necesarias para que el cerebro pueda procesar la información.
  4. La Autoeficacia: la motivación no depende solo de lo que queremos, sino de lo que creemos que podemos hacer. Si un estudiante se siente capaz de resolver una tarea (alta Autoeficacia), se esforzará más y persistirá ante las dificultades. Si cree que va a fallar de todos modos, su motivación caerá en picado, independientemente de su inteligencia real.

De ahí las Ventajas de estar motivados para el estudio. Estar motivado no solo hace que el estudio sea «menos pesado», sino que cambia radicalmente la química de cómo se aprende. Cuando se tiene ese «impulso», el cerebro deja de ser un colador y se convierte en una esponja:

  1. Mayor Eficiencia y Productividad

La motivación es el mejor antídoto contra la procrastinación. Cuando estás motivado:

  • Empiezas antes: no pierdes dos horas mirando el techo o el móvil.
  • Te concentras más rápido: Entras en un estado de «flujo» donde el tiempo vuela y avanzas más en menos horas.
  1. Mejora la Memoria a Largo Plazo

El cerebro sabe cuál es la información que considera relevante o emocionante. Si estudias por compromiso, la información se queda en la superficie; si estudias con interés, el hipocampo se activa con mayor intensidad, facilitando que los datos se guarden en la memoria a largo plazo.

  1. Aumento de la Creatividad y Curiosidad

Un estudiante motivado no se limita a memorizar párrafos. La motivación le empuja a:

  • Hacer conexiones entre temas diferentes.
  • Investigar más allá de lo que pidió el profesor.
  • Resolver problemas más complejos que los vistos en clase.
  1. Reducción del Estrés y la Ansiedad

Paradójicamente, estudiar más (pero motivado) cansa menos que estudiar poco y obligado.

  • Sensación de control: Sentir que estás progresando reduce la angustia ante los exámenes.
  • Bienestar emocional: Al cumplir tus metas, liberas dopamina, lo que genera una retroalimentación positiva que te hace sentir capaz y valioso.
  1. Mayor Resiliencia ante el Fracaso

No todos los días son buenos y no todos los temas son fáciles. Sin embargo, la motivación actúa como un amortiguador:

  1. Metas de Aprendizaje (Mentalidad de Crecimiento): El objetivo es desarrollar la competencia. El error se ve como una oportunidad de mejora, frente a Metas de Rendimiento (Mentalidad Fija). El objetivo es demostrar inteligencia o evitar parecer incompetente frente a los demás. El error se vive como un fracaso personal.

Expectativa (¿Puedo hacer esta tarea con éxito?) y Valor (¿Para qué me sirve?), dos variables a considerar: si el valor es alto pero la expectativa de éxito es nula, el estudiante no se motivará. Lo mismo ocurre a la inversa.

La motivación no es un estado permanente, sino una actitud que se entrena. El estudiante que comprende que habrá días de apatía y cuenta con herramientas para gestionarlo, ya tiene media batalla ganada. Al final de la jornada, la universidad no solo pone a prueba los conocimientos técnicos, sino la fortaleza psicológica personal de quienes están llamados a dar forma al futuro. «Si el objetivo final nos apasiona, un ‘suspenso’ o un tema difícil no es un muro, sino un bache que estamos dispuestos a superar.»

Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com




1 Comment

  1. Hola Alberto , me ha encantado !! Yo que doy prácticas a los jóvenes médicos he visto todo ello muchas veces .
    “ Graduación: uno cree haber tocado el cielo, y, viendo lo que viene después, lo que toca es el suelo.” Con esta frase me has hecho reír un rato, cuanta verdad !!
    Enhorabuena por el artículo , y en los jóvenes está el futuro , por ello no me duele el tiempo que les dedico .
    Un abrazo

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