¿Estás rodeado de incompetentes o te explicas mal?
Uno de los mayores costes empresariales se produce por una deficiente comunicación.

«Quiero el informe del proyecto urgentemente».

Tú piensas en un resumen ejecutivo de 3 páginas para la reunión de inversores de mañana. 

Tu director de marketing entiende que quieres un dossier técnico de 50 páginas para el departamento de producto.

Resultado: te entrega un dossier que parece el Quijote. 

Tú explotas. «¡Esto no es lo que pedí!».

Aquí nace la frustración más amarga del liderazgo. 

Empiezas a pensar que estás rodeado de incompetentes. 

Te repites a ti mismo: «¿Es que tengo que hacerlo todo yo?», «¿Por qué nadie tiene sentido común aquí?». 

La sensación de soledad y agotamiento se dispara, y acabas creyendo que tu equipo no da la talla.

Pero el problema real no es su capacidad, son tus «globalizadores». 

Palabras como proyecto, urgente, calidad o cliente son trampas semánticas.

Para ti «urgente» es en una hora; para ellos, antes del viernes.

El cerebro humano procesa imágenes, no abstracciones. Si tú no pintas la imagen exacta en su cabeza («Quiero 3 diapositivas con las métricas de ventas del Q1»), ellos pintarán la suya propia. 

Y casi nunca coincidirán.

La claridad en la comunicación es el único antídoto real contra la frustración del líder y la ineficiencia operativa del equipo.

Te vas a casa enfadado, pensando que el equipo falla, cuando en realidad el fallo estuvo en la transmisión de la orden. 

Esa ambigüedad cuesta millones en horas perdidas, repetición de trabajos y moral destruida.

La precisión no es micro-management, es rentabilidad.

Si no controlas la imagen que generas en la mente del otro, no estás liderando, solo estás creando ruido.

 

Íñigo Saénz de Urturi es autor de La magia de la comunicación.

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