En su momento, cuando las canas eran obligado sujeto de ocultamiento, surgió un producto específico para su desaparición: el Just for Men, un compuesto aplicable al pelo blanco, gris o decolorado que permitía ‘rejuvenecer’ el, hasta aquella época, envejecedor encanecimiento.
Pero un poco tiempo más tarde, gracias sobre todo a actores y actrices maduritos de buena planta como Richard Gere, Diana Keaton o George Clooney, el entrecano o la propia canicie capilar se convirtieron en un motivo de orgulloso lucimiento. Pareciera que la madurez pilosa blanca o grisácea diese un aire de dignidad y apostura ganada al tiempo, para nada equiparable al envejecimiento y la chochez. Pues tal no parece que suceda en suelo patrio, donde el aire senatorial de la nevada cabeza de Felipe González solo suscita desprecio e, incluso, desconsiderada animadversión; por el mero hecho de opinar. ¡A quien se le ocurre!
Del viejo, el consejo
Dice el saber popular. Pero como tal, en el PSOE no parece haber un sanedrín que aproveche la sabiduría y la experiencia de las cumbres blanquecidas. Resulta extraño que las voces discordantes, máxime cuando estas provienen de gargantas más que ilustradas en el noble arte del gobierno, no tengan más sitio en el partido socialista que proviniendo del exterior; pero para mal. Si de algo se han vanagloriado siempre las distintas directivas sociatas eran de su capacidad de crítica y desacuerdo internos, aunque, como tal, desde la extinta Izquierda Socialista como corriente interna, la disidencia se haya convertido en genuflexa reafirmación.
¡Échate Just for Men, Felipe!
¡Pobre Felipe, no está acostumbrado a que su opinión suscite tanta animadversión! Por eso, es necesario, quizás, su paso por la peluquería, y que le administren el brebaje capilar y lo rejuvenezcan un poco, un simple toque. Para suscitar más agrado, es posible que le venga bien una corta estancia como becario insigne en una izquierda más radical, pero más sumisa y condescendiente, por la aceptación de un liderazgo más férreo sin tan siquiera guante de seda socialdemócrata, y esto le devuelva a la cruda realidad. No hay más intocable que el uno, la X convertida en el puto amo.
Siempre se ha dicho que los ex presidentes eran como los jarrones chinos, que no sabes muy bien donde ponerlos. Ahora hay unos imitados, especialmente ostentosos, que venden en la tienda de baratillo on line china TEMU, que los puedes poner en cualquier sitio dado su escaso o nulo valor; hasta son como esos gatos que mueven una de sus zarpas monota y afirmativamente, feos pero graciosos. Es más, son tan amoldables, que hasta son de plástico, muy adecuados para poner en Ferraz, especialmente en el despacho que todavía mantiene allí el ministro Oscar López.